miércoles, 16 de julio de 2008

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?. Philip K. Dick








































Este mes se cumplen 40 años de la publicación de la obra de Philip K. Dick. ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

Aunque hoy sea practicamente imposible desligar este libro de ciencia ficción de su popularísima versión cinematrográfica, no olvidemos que entre la novela y Blade Runner hay casi quince años de diferencia. Sin embargo quizá sea uno de esos casos especiales en que ambas interpretaciones de una misma obra se complementan, ofreciéndonos algo mucho más rico y completo en su conjunto.

Pero es curioso observar, con la perspectiva que dan los años, la visión particular del propio autor sobre lo que buscaba al escribirla.
En una de sus charlas que tituló: Cómo construir un universo que no se destruya dos días después, cuestiona la valía del género de Ciencia Ficción, en cuanto a la limitación de ese tipo de literatura en conocimientos científicos. Ante esto, la imaginación es el recurso que justifica su propia obra como medio para reflexionar sobre dos aspectos que le obsesionan: qué es la realidad y qué constituye el auténtico ser humano.


Dick no podría ni imaginar en ese momento la trascendencia de su obra, ni que una historia de replicantes que conviven con humanos diera para reflexionar sobre tantos temas existenciales. Pero ahí siguen las eternas preguntas sin respuesta y el 2019 está demasiado cerca.

El concepto de inmortalidad y lo que esta implicaría sigue interesándonos, conscientes de que hoy día esa posibilidad se acerca más a la ciencia que a la ficción. Seguimos fantaseando con ello pero ahora tenemos criterios para pensar que algún día puede ser real. Mientras, imaginamos lo dolorosa que sería la muerte para el que puede ser eterno y la obsesión que no nos dejaría vivir ante el accidente fortuito antes de que pudieran hacer de nosotros una réplica exacta.

Seguimos preguntándonos en dónde exactamente quedaría nuestra esencia, nuestro"alma" en cada nueva copia de nosotros mismos. Hasta qué punto cuerpo y espíritu van unidos. Qué queda de la intervención divina en todo ello. La posibilidad magnífica de demostrar la existencia o no existencia de Dios en nuestra creación.

























La fuerza visionaria de Philip Dick es especialmente efectiva en su concepto estético del mundo. Frente a otras visiones futuras tipo Metrópolis, de ciudades estilizadas, limpias, en las que todo es acero y cristal resplandeciente, se nos muestra el reino mucho mas cercano de la acumulación, la basura que todo lo invade, lo que él denomina "kippel". Frente a la especialización y unificación de otros modelos, el mestizaje, el metalenguaje y la variedad.

Cuarenta años después seguimos sin saber qué constituye el auténtico ser humano, pero para que las cosas sucedan y se nos descubra su conocimiento es necesario que alguien las imagine primero.

miércoles, 2 de julio de 2008

Dylan. Bringin' It All Back Home
































En 1965 Dylan sorprendió al mundo con Bringin’ It All Back Home, el primer álbum en el que introducía instrumentos eléctricos y un disco que también suponía un cambio en sus letras. Pero la revolución comenzaba ya en la misma portada.

La historia comienza cuando los ejecutivos de Columbia llaman a Albert Grossman, entonces manager de Dylan, para decirle que les gustaría una portada con una chica, como en The Freewheelin’. Sally, esposa de Albert, estaba en las oficinas cuando lo estaban preparando todo, así que en un momento determinado Bob dijo: “¿Por qué no Sally?”

La portada de Daniel Kramer es toda una revolución artística en el mundo de la música. Esta era la primera vez que hacía una portada para un disco y, al por entonces famoso efecto de hacer las fotos circulares, decidió darle un toque psicodélico haciendo que los márgenes fuera borrosos.

“Sabía que la música era diferente y especial. Dylan seleccionó la mayoría de los objetos y Sally y yo añadimos otros. Por entonces no existía el photoshop, así que el efecto borroso tuve que crearlo yo mismo a mano. Tuve que fabricar un aparato que me permitiera rotar la cámara, para que la foto combinara movimientos fijos y estáticos. Quería dar la impresión de que el universo se movía alrededor de Dylan”.

La foto se tomó en el salón de la casa de los Grossman en Woodstock. El sofá era un regalo de bodas de Mary Travers, cantante de Peter, Paul and Mary. El vestido rojo se compró en Sheila’s Jordan, una boutique de St Marks Place. Todo el mundo pensaba que la mujer era la “nueva chica Dylan”. Nadie sospechaba de su identidad ya que era una verdadera desconocida. El gato persa se llamaba Lord Growing. Además por la habitación hay un montón de objetos aparentemente desordenados: una señal de peligro, cuadros, una figura de cristal hecha por Dylan, discos de Lord Buckley, The Impressions, Robert Jonson, Eric von Schmidt, Lotte Lenya. Su discon anterior Another side of Bob Dylan, está tirado al fondo, como si ya fuera otro de los cuadros del siglo XVIII que hay en la repisa.

Hasta este momento las portadas de los lps solían presentar a los artistas y su imagen, su exterior. En este caso, es la primera vez que en la portada de un disco se muestra el interior del artista, las cosas que hay en su cabeza y algunas de las influencias que influyen en su creatividad.