miércoles, 9 de abril de 2014

Retrato del artista adolescente. El problema de las traducciones V







































En noviembre de 1924, Antonio Marichalar, una de las figuras clave en la introducción en España de las nuevas tendencias literarias, publica en Revista de Occidente un artículo titulado "Joyce en su laberinto". Además de un recorrido por todas sus obras hasta Ulises, Marichalar menciona que en esos momentos se está llevando a cabo la traducción al español de A Portrait of the Artist as a Young Man bajo el título Retrato del artista joven. Aunque ligeramente modificado, este mismo artículo servirá de prólogo a la traducción que se publicará finalmente en 1926 bajo el título  El artista adolescente, realizada por Alfonso Dorado, seudónimo bajo el que se escondía Dámaso Alonso. No cabe ninguna duda de que estamos ante una traducción ejemplar, tal y como la denomina José María Valverde en el prólogo a su edición de Ulises. A pesar de ello, nos gustaría mencionar una serie de cuestiones que nos llaman la atención. 

La primera de ellas se refiere a la palabra Portrait. Curiosamente, Dámaso Alonso no traduce esa palabra. Afortunadamente, el libro Selected Letters of James Joyce recoge gran parte de la correspondencia de Joyce, incluyendo la que mantuvo con Dámaso Alonso en torno  a varias cuestiones y dudas a cerca de la traducción. En una de esas cartas el escritor irlandés dice: “¿Cuál es la denominación habitual que se usa en los catálogos de las galerías de pintura españolas para designar los autorretratos hechos en la juventud?”, lo que quiere decir que hablaron acerca de la forma en que se debería traducir la palabra. Sin embargo, la decisión final fue la de no incluirla en el título en castellano. ¿Por qué? No hemos encontrado la razón, pero lo que parece claro es que Alonso nunca quedó muy convencido de este título y en 1976, cincuenta años después de la primera traducción, el libro se reedita con el título con el que ahora es conocido: Retrato del artista adolescente y mencionando por primera vez el nombre auténtico del traductor.


Otro punto interesante es la traducción del término Young Man. Como ya decíamos, Marichalar habla en su primer artículo de "artista joven", usando la traducción que más se ajusta al original. Sin embargo, Dámaso Alonso se decide por "artista adolescente”, una pequeña diferencia que le da un nuevo matiz al título, sobre todo si nos acercamos a Retrato del artista adolescente  y Ulises desde un punto de vista autobiográfico y con una concepción del tiempo lineal. En este caso ambos términos diferenciarán los años de aprendizaje de Stephen de los de una mayor madurez, aunque siendo todavía joven, que aparecen en Ulises. La única vez que en Retrato…. se menciona la edad de Stephen este tiene 16 años mientras que en Ulises se dice que Stephen tenía 6 años en 1888, por lo que el 16 de junio de 1904 Stephen debería tener 22 años. Es decir, los mismos que Joyce, quien resulta estar de acuerdo con el término “adolescente” tal y como se recoge en otra de las cartas que aparecen en Selected Letters… .



Una última consideración que nos resulta sorprendente se refiere a la traducción de los nombres propios. Los nombres geográficos suelen mantenerse en el original excepto aquellos  que por su importancia han sido adoptados en nuestra lengua. Sin embargo, con los nombres de personas ocurre algo diferente, ya que normalmente, aunque tengan un equivalente en castellano nunca se traducen y se mantienen en el original. Así lo hace Dámaso Alonso con Stephen y el resto de los nombres que aparecen excepto uno: Josephine. Curiosamente este aparece como Josefina en la traducción española. ¿Por qué? ¿Qué pasó por la cabeza de Dámaso para no mantener el original única y exclusivamente en ese nombre? Quien sabe. Otro de los misterios que abundan en todas las traducciones por muy buenas que estas sean.