viernes, 18 de septiembre de 2015

Virginia Woolf / James Joyce




En marzo de 1917, Virginia Woolf y su marido Leonard compraron una pequeña imprenta manual con la que iniciaron uno de los proyectos del matrimonio, la editorial Hogarth Press. Tras un breve periodo de aprendizaje, en julio editaron 150 copias de Two Stories, libro que incluía el relato "Three Jews" de Leonard Woolf y "The Mark on the Wall" de Virginia. 

A través de los años, Hogarth Press se convirtió en un negocio entre cuyas publicaciones se encuentra la obra completa de Freud traducida el ingles o la primera edición inglesa de The Waste Land de T.S. Eliot, quien precisamente fue la primera persona que habló a Virginia de Ulises. Aunque la novela en su totalidad no vio la luz hasta 1922, Joyce ya llevaba varios años intentando publicar algunos capítulos en revistas, pero el nuevo lenguaje propuesto se enfrentaba a la censura de la época que la calificaba de indecente. El 10 de abril de 1918, Virginia Woolf recibió una carta de Miss Harriett Weaver, agente de James Joyce, ofreciéndoles imprimir la novela. Además de la imposibilidad física de imprimir una obra como Ulises en la pequeña imprenta casera, los Woolf eran conscientes de las dificultades y los problemas que les podría traer, por lo que declinaron la oferta. 

La valoración que Virginia hacía Ulises era cuando menos ambigüa. Por una parte ella quería y necesitaba que le gustase la obra; sentía y era consciente de que Joyce pertenecía a un grupo de escritores que estaban cambiando la historia de la literatura. Sin embargo, aunque siempre defendió la necesidad de la publicación de Ulises y sentía una cierta admiración por Joyce e incluso encontraba en él pistas que ella debería seguir para encontrar su estilo literario, su primera impresión fue que era un experimento interesante pero sin muchas cosas que decir. A medida que progresaba en su lectura le molestaba su indecencia y la forma en que afrontaba la sexualidad y cuando por fin lo terminó, Virginia lo califica en sus diarios como un auténtico fiasco y a su lectura como un martirio. Nada que ver con el placer de leer a Proust, cuya lectura le resultó una auténtica delicia. 

Virginia Woolf comenzó con los primeros borradores de su cuarta novela, La señora Dalloway en 1922 y la terminó en 1925. Curiosamente la acción transcurre en un solo día y usa el flujo de conciencia o monólogo interior como técnica narrativa, igual que Joyce en Ulises, oficialmente publicada el 2 de febrero de 1922.