lunes, 15 de abril de 2013

Tlön, Uqbar, Orbis Tertius







































"La realidad es todo aquello que queda de una cosa cuando dejas de creer en ella"
Philip K Dick

En 1978, Philip K Dick daba una conferencia que se titulaba Cómo construir un universo que no se caiga en dos días en la que decía que los dos temas principales que le atraían era llegar a saber "¿qué constituye el auténtico ser humano?" y "¿qué es la realidad?" A lo largo de su discurso Dick presentaba la forma en que diferentes seres pueden percibir el mismo hecho como diferentes realidades y cómo los medios de comunicación, los gobiernos, las grandes empresas o los grupos religiosos creaban nuevas realidades a partir de la televisión; imágenes realizadas por gente muy inteligente con medios muy sofisticados y con el poder de crearnos nuevos universos mentales. Cambiemos la televisión por internet y las redes sociales y pasaremos de 1978 a 2013.

Unos años antes, en 1941, cuando la televisión comenzaba a dar sus primeros pasos y nadie se imaginaba nada parecido a internet, Borges publicó Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, relato que se incluía en el libro El jardín de los senderos que se bifurcan, en donde se nos cuenta como una sociedad secreta se propone la invención de un planeta imaginario con su historia, su naturaleza y también su propia visión del mundo: el idealismo filosófico.

El argumento del relato puede ser calificado de surrealista, pero lo destacable de Borges es su capacidad de presentar ese "surrealismo" dentro del más intenso realismo. Su juego es el de mezclar ficción y no-ficción subvirtiendo los criterios de verdad-falsedad: aunque en el mismo relato se admite la invención del planeta Tlön, siempre cabe una posibilidad de que la sociedad secreta existiera y es el propio lector quien debe decidir si cree o no lo que se está narrando.

A pesar de la irrealidad del planeta, es asombrosa la precisión con la que Borges lo describe y logra crear "un universo que no se derrumba", una sociedad con sus propios conflictos filosóficos y cultura cuya historia transcurre paralelamente a la de nuestro mundo. Tlön es un planeta construido a partir de las teorías idealista de Berkeley, de forma que se rige por unos parámetros completamente diferentes a los nuestros. Ese idealismo supone que la realidad es todo aquello que se piensa, por lo que Tlön es un mundo donde absolutamente todo es posible. Sus objetos son la concreción lingüística de las ideas y solamente existen en la mente; cuando se encuentra un objeto es que se está recordando y cuando se pierde es que se ha olvidado. Y todo eso en un lugar donde no se sigue el sistema decimal, sino el duodecimal.

Lo curioso del caso es que mientras leíamos la forma en que Borges ensambla  la historia de Tlön, el pensamiento rápidamente se nos iba a Stanislav Lem y Solaris. No nos cabe ninguna duda de que Lem debería estar pensando en este relato cuando escribía los pasajes en que se describe la Ciencia Solarística que justifica la existencia del planeta Solaris e incluso podríamos decir que sus "visitantes" son una especie de "Hrönir", ya que en ambos casos se puede hablar de construcciones de memoria.

En la novela de Lem, la introducción del tratado solarístico logra dar sentido y credibilidad al intrincado y difícil universo que el autor estaba creando. La diferencia, en cuanto a juego con el lector, es que Borges habla en presente y pasado (lo que hace que la historia pueda ser real y pueda jugar a mezclar realidad y ficción) mientras que Lem enmarca su historia en el futuro, por lo que desde un principio queda claro que es una historia de (ciencia) ficción.

El relato de Borges termina con el mundo de Tlön invadiendo el nuestro. Un mundo falso que ha sido creado por una sociedad secreta y que está basado en ideas y en palabras está destruyendo nuestro mundo tangible y está a punto de hacerlo desaparecer. La conclusión final es que el lenguaje es el arma más poderosa del mundo, por eso es muy importante que los conceptos siempre estén bien definidos y en todo momentos sepamos de qué se está hablando.

Pensemos en lo que decía Dick sobre el poder de la televisión, pensemos en el poder de los libros y pensemos, una vez más, en la nueva era de las redes sociales. ¿Dónde están los objetos? ¿Quién los ha creado y para qué? ¿Nos han construido un universo? ¿Ya nos ha invadido el mundo de Tlön? ¿Qué es la realidad? Solamente la cultura y la sabiduría nos pueden responder y salvar.